
El evangelio de este domingo se trata sobre la Pesca Milagrosa: sobre el fruto recibido, sobre la confianza hacia el señor y sobre la misericordia dada, expresándonos una meta única que tenemos como seres pertenecientes de Iglesia… la
misión de evangelizar, de dar gracias, de verle.
Hemos sido salvados, hemos sido escogidos, le hemos sentido y vivido, pero como laicos comprometidos tenemos el deber de no quedarnos en la resurrección, si no en regar el cuento que no quedó muerto, de contar que vive, de ser apóstoles y profetas como se ve en la segunda lectura.
Y se puede ser apóstoles y profetas de diversas formas, no solo transmitiendo oralmente nuestras experiencias religiosas, sino que podemos evangelizar con nuestros actos y decisiones, con la forma como materializamos nuestro compromiso con la comunidad, con una manera responsable de consumir y cuidar la naturaleza, con una opción por los pobres, en fin… hay muchas maneras adaptables a nuestra forma de ser y a la forma de ser de la gente que recibe el mensaje.
“¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”. (Libro de Isaías 6,1-2.3-8.)
Porque así como siempre contamos con Dios, deberíamos de darle gracias, porque nuestra misión es una misión de gratitud ante toda la providencia y toda la misericordia que tiene para con nosotros.
Porque Él también debería de confiar en nosotros al ser sus hijos, pecadores y todo, pero sus hijos, porque nuestros compromisos (como por ejemplo con la comunidad) y decisiones son una forma de decirle, AQUÍ ESTOY.
Es una posición de coherencia con lo que somos y con lo que se nos ha dado.
“No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. (San Lucas 5, 1-11)
Porque no hay por qué tener miedo, siempre nos acompaña, siempre no habla, porque siempre nos inunda con el Espíritu Santo.
“… y, abandonándolo todo, lo siguieron…” (San Lucas 5, 1-11)
Así pues, seamos COHERENTES, dejemos a un lado nuestros ídolos falsos, los parámetros de la sociedad, nuestros pecados, nuestra humanidad, a nosotros mismos... seamos su medio, porque como dice la canción: “Hay mucha belleza en ti para que esté escondida”…